domingo, 28 de enero de 2018

LA DEPRESIÓN INFANTIL

la depresion en los niños a veces cursa con irritabilidad o retrocesos evolutivos
La depresión infantil cursa con criterios diagnósticos diferentes según la edad, de esta forma en los niños la tristeza puede ser reemplazada por irritabilidad, la duración de la distimia (depresión ligera de 2 años de duración en adultos), es de 1 año en niños, y se da mayor prominencia de afecciones somáticas y retraimiento motor, mientras que síntomas como el enlentecimiento psicomotor, la somnolencia o las ideas delirantes son más corrientes en adolescentes y en la edad adulta.






Para diagnosticar una depresión infantil hay que tener en consideración el nivel previo de actividad desarrollado por el niño, ya que algunos son pasivos y tranquilos independientemente de su estado de ánimo.


SÍNTOMAS DE DEPRESIÓN SEGÚN LOS GRUPOS DE EDAD

MENORES DE 6 AÑOS
  • Irritabilidad y tristeza
  • Pérdida de apetito, no ganancia o pérdida de peso
  • Pesadillas, terrores nocturnos, resistencia a irse a la cama, insomnio intermedio
  • Menos actividad física
  • Preocupación acusada por el castigo o por el fracaso
  • Autoagresiones en la cabeza, arañazos, tragarse objetos, mayor riesgo de lesiones
NIÑOS DE 6 A 12 AÑOS
  • Aburrimiento
  • Poca movilidad o mucha agitación
  • Baja autoestima, autodesprecio
  • Autoagresividad, autocrítica, sentimientos de culpa
  • Problemas atencionales
  • Ideación, planes, intentos de suicidio
NIÑOS DE 13 A 18 AÑOS
  • Tristeza, variabilidad en el humor, malhumor, ira, rebeldía
  • Pérdida de apetito, ganancia/pérdida de peso, comer en exceso, obesidad
  • Insomnio, hipersomnia
  • Cansancio, fatiga, falta de energía
  • Preocupación imagen corporal, baja autoestima, autodesprecio
  • Menos pensamiento abstracto, indecisión
  • Ideas, planes e intentos de suicidio

EPIDEMIOLOGÍA

La prevalencia de los trastornos depresivos es igual en niños y niñas hasta los 12 años, y a partir de esta edad es más frecuente en niñas.

Los trastornos depresivos infantiles no son un problema pasajero, la duración media de un trastorno distímico es de 4 años, mientras que la de un episodio de depresión mayor es de entre 7 y la del trastorno adaptativo de 21 semanas. Igualmente entre el 40% y el 70% de los niños deprimidos presentan simultáneamente otro trastorno, como trastornos de ansiedad, trastornos por déficit de atención y comportamiento perturbado y los trastornos por consumo de sustancia. Curiosamente la mayoría de los trastornos de ansiedad infantil preceden al episodio depresivo, justo al revés que en los adultos.

CAUSAS DE LA DEPRESIÓN INFANTIL

Aunque no existe un modelo explicativo de la depresión infantil, los factores familiares, motivados por la gran dependencia del niño respecto a su entorno, son factores importantes de la depresión infantil como: depresión de los padres, malas relaciones matrimoniales, malas relaciones entre padres e hijos, especialmente las derivadas de un apego o vínculo afectivo mal establecido o roto por abandono, muerte o institucionalización y las derivadas de las actitudes de los padres que a veces tienen expectativas poco realistas respecto a los hijos, exigiéndoles metas inalcanzables o son demasiado sobreprotectores. Igualmente las malas relaciones entre hermanos, la existencia de normas inadecuadas de crianza y la ruptura familiar por divorcio o muerte de un familiar son factores que pueden precipitar la depresión infantil.

Desde la perspectiva conductual todos estos factores familiares conducirían a un incremento de las experiencias negativas (falta de comunicación, hostilidad, críticas, agresiones, etc) y un descenso de las actitudes reforzadoras para el niño. A veces a estos factores ambientales se añaden falta de habilidades sociales en estos niños, que les llevaría a situaciones de rechazo y aislamiento social.

TRATAMIENTO

La eficacia de la terapia farmacológica se ha puesto en duda en la depresión infantil. Diversos estudios llegan a la conclusión que el tratamiento de elección es la terapia cognitivo-conductual, que deberá incluir:

Modificar las conductas problemáticas en el niño deprimido, dotándole de habilidades de afrontamiento para controlar y reducir los síntomas clave de su estado de ánimo, y enseñándole las habilidades sociales necesarias para una mejor integración social. La modificación de conductas problemáticas se realiza a través de la planificación de actividades placenteras dirigidas a objetivos y en la que puedan sentirse competentes

Reducir los niveles excesivos de ansiedad: se pueden utilizar procedimientos de relajación así como juegos (material pictórico, etc) .

Reducir los niveles excesivos de ira, hostilidad e irritabilidad: además de relajación se utilizan técnicas como abandonar la situación, irse y hacer algo agradable, expresar la ira por medio de la escritura o el dibujo, actividad física, etc

Adquirir un conjunto de habilidades de solución de problemas de la vida cotidiana

Habilidades para obtener reforzadores

Cambiar los pensamientos automáticos negativos: por ejemplo con autoverbalizaciones, que ayudarían a la realización de un modelado cognitivo por parte del terapeuta

Cambiar esquemas cognitivos disfuncionales

Tratamiento con los padres y con la familia

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